Dos días en la Feria Internacional de Tursimo (Fitur) y una noche en Madrid.
Parece poco, pero en realidad dio para mucho. Fui como reportera del diario El Comercio, con el objetivo de cubrir los actos más relevantes que tuvieran lugar en el stand de Asturias. Fueron dos días de celebraciones, ya que el viernes tuvo el Día de la Comunidad Autónoma y Javier Fernández hizo oficiales los datos que revelaron que, por fin, Asturias, había recibido en su esperado turista '2 millones' -datos de INE, todavía faltaría añadir al recuento los turistas rurales y otras formas de turismo que no vienen reflejadas en el estudio estatal- y el trigésimo aniversario del nacimiento del turismo rural, eje central del stand de este año. Por ese motivo, el stand invitaba a sentarse en un saloncito a todo confort y al más puro estilo rural, compuesto por dos butacones, una chimenea y una ventana que proyectaba imágenes de enclaves asturianos de gran belleza.
Pero no fue era el único referente. El stand estaba decorado con un jardín vertical y las otos de los lugares más significativos y las tradiciones asturianas. Así, las botellas de sidra estaban dispuestas en forma de espira para simbolizar el ADN de Asturias. Los bloques cuadrados característicos de los diques asturianos también estaban representados. Una especie de cubos de la memoria sobre los que se repetía el eslogan Guardianes del Paraíso. El jueves, además, hubo dos escanciadores vestidos con el traje tradicional ofreciendo culines de sidra a los pasantes. ¡Había cola!
En este escenario, rodeado por los stands de Galicia, Castilla y León y La Rioja, un buen número de concejos (nombre que reciben los 78 municipios en los que se divide el Principado) presentaron ideas innovadoras para seguir atrayendo el turismo a la región durante el 2016.
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