ES: Playa del silencio,
hacía tiempo que esta playa se había convertido en una obsesión; había leído que debido a la disposición del acantilado el murmullo de las olas quedaba silenciado -de ahí el nombre de la playa; y además ocupaba un lugar privilegiado entre las 10 playas más bonitas de Asturias: ¡tenía que visitarla!
El milagro ocurrió hace algunas semanas y la verdad que fue una experiencia estupenda. Situada en Cudillero, visitarla fue como adentrarse en el Paraíso, cuanto más cerca estábamos, más emocionada estaba. El acceso no es fácil, ya que hay que hacer a pie algo más de un kilómetro por una carretera que recorre el acantilado, pero merece realmente la pena: las vistas desde lo alto son espectaculares.
Carretera, una heladería ambulante y en seguida, no adentramos en un pequeño bosque. Al salir de entre los árboles, el mar nos recibe con los brazos abiertos, y es que justo en ese punto encontramos un mirador que nos permite disfrutar de un horizonte esmeralda (selfie?). Seguimos el recorrido hasta llegar a unas escaleras, que al respetar fielmente las paredes escarpadas del acantilado, son bastante empinadas. Ni que decir tiene, que una vez abajo, el esfuerzo queda totalmente compensado...¡Silencio!
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IT: Playa del silencio,
da un po' di tempo questa spiaggia era diventata una vera e propria ossessione; avevo letto che a causa della disposizione della scogliera il rumore delle onde veniva silenziato, ecco da dove prende il nome. Inoltre occupa un postro privilegiato tra le 10 spiagge più belle delle Asturie: ci dovevo assolutamente andare!
Il miracolo è accaduto qualche settimana fa, e a dir il vero, è stata un'esperienza stupenda. Situata a Cudillero, visitare questa spiaggia è stato come addentrarsi nel Paradiso, man mano ci avvicinavamo, più emozionata ero. Accederci non è facile: la macchina deve 'per forza' rimanere ad al meno un kilómetro della meta, per cui il percorso lungo la strada che segue la scogliera non è di tutti, ma il panorama merita lo sforzo.
Strada, una gelateria ambulante, e subito dopo, un boschetto. Alla fine della fila di alberi, il mare ci riceve a braccia aperte: un belvedere sul mare ci fa godere dell'orizzonte smeraldo (selfie?). Andiamo avanti, e siamo già a pochi metri della sabbia, ma prima dobbiamo scendere per una scala abbastanza ripida, dato che segue e rispetta la forma della scogliera. Non c'è bisogno di dire che una volta giù, lo sforzo viene subito compensato...Silenzio!